22 de junio de 2011

Síntesis del libro Las guerras del agua (III)

En la tercera entrada, resumiremos el segundo y el tercer capítulo del libro: El cambio climático y crisis del agua y la colonización de los ríos: embalses y guerras del agua. Cada uno de estos capítulos consta de diferentes subapartados que también vamos a sintetizar.

El segundo capítulo: el cambio climático y crisis del agua está estructurado en dos subapartados: la injusticia del clima: injusticia hidrológico y sequía, olas de calor y glaciares que se derriten.

En la injusticia del clima: injusticia hidrológica, la crisis del clima se manifiesta a través de fenómenos como las inundaciones, los huracanes, las olas de calor y las sequías. La contaminación atmosférica y el cambio climático condicionaran el futuro del agua y el futuro de la vida en la tierra. La inestabilidad climática es el resultado de la contaminación atmosférica provocada por las regiones más ricas del mundo. A medida que el nivel de dióxido de carbono aumente, las moléculas de dióxido de carbono absorberán más cantidad de calor y las temperaturas globales aumentarán.

En la sequía, olas de calor y glaciares que se derriten, el cambio climático es la causa del aumento de las inundaciones y de los huracanes  y está agravando la sequía y las olas de calor. La repercusión más dramática del calentamiento global es el deshielo de los casquetes polares y de los glaciares. Si bien el clima ha variado a lo largo de la historia, la mayoría coinciden en afirmar que la crisis actual del deshielo de los glaciares y de los casquetes polares está relacionada con la contaminación atmosférica y con una economía basada en la utilización de combustibles fósiles. El aumento de las temperaturas está provocando el deshielo de los glaciares y de las capas de hielo. El retroceso de los glaciares fuera de las regiones polares contribuirá al aumento del nivel del mar de 2 a 5 centímetros. En 1994, un informe del PICC alertaba de que las emisiones de los combustibles fósiles estaban absorbiendo más calor del habitual. El PICC afirma que la temperatura de la Tierra ya está aumentando y que habrá aumentado en un 5,8º C a finales de este siglo. Irá acompañado de pérdida de cosechas, escasez de agua, inundaciones, etc. Las principales víctimas del cambio climático son quienes menos han contribuido a la desestabilización del clima. El cambio climático, las sequías, el deshielo de los glaciales y la subida del mar afectará con mayor dureza a la población más pobre del Tercer Mundo. Los campesinos, pastores y pescadores se convertirán en refugiados ambientales.


El tercer capítulo: la colonización de los ríos: embalses y guerras del agua se organiza en 7 subapartados: financiación pública y beneficios privados: embalses en el Oeste Americano; Grandes embalses conflictos por el agua; embalses y gentes desplazadas por las aguas: el caso de la India; Panorámica mundial de los desplazados por las aguas; La Yihad del agua; Israel e Palestina; Legislación internacional sobre aguas.

En la financiación pública y beneficios privados: embalses en el Oeste Americano, la propiedad del agua no siempre ha conllevado una intervención pública o privada. Durante mucho tiempo, el control del agua la ejercían las propias comunidades. Este control comunitario implicaba que la gestión del agua se decidía en el ámbito local. La capacidad de control por parte de las comunidades se deterioró cuando los gobiernos asumieron el control de los recursos hídricos. Los embalses se convirtieron en un medio utilizado por los gobiernos centrales para hacerse con el control del agua que antes ejercían las comunidades. La naturaleza en general y los ríos en particular se valoraban por los beneficios que reportaban, y se consideraba que era preciso dominarlos. Si bien la idea de domesticar la naturaleza justificó la construcción de enormes presas, las limitaciones impuestas por la propia naturaleza no pasaron desapercibidos.

En los grandes embalses y conflictos por el agua, en las últimas décadas ha aumentado la capacidad para desviar los ríos de su cauce. Durante mucho tiempo, estos sistemas descentralizados de conservación de las aguas abastecieron a las comunidades de agua para beber y para riego. El agua no se trasladaba a grandes distancia y la agricultura local se adaptaba a la disponibilidad de agua.

En los embalses y gentes desplazadas por las aguas: el caso de la India, el embalse de Kabini, en Karnataka, es un claro ejemplo de cómo los proyectos para aumentar el suministro de agua pueden perturbar el ciclo hidrológico y destruir los recursos hídricos de una cuenca. Los embalses en 2 de los ríos más sagrados de la India, el Ganges y el Narmada, han generado protestas. La gente del valle de Narmada, no sólo se están resistiendo al desalojo impuesto por la construcción de las presas, sino que han entablado una auténtica lucha por salvar civilizaciones enteras de la destrucción. Muchos hombres y mujeres han consagrado sus vidas a protestar contra los embalses del Valle de Narmada y del Ganges. El desalojo de la población constituía el principal conflicto originado por la construcción de presas. Hoy día, no sólo luchan por su propia supervivencia sino que defienden la supervivencia de sus bosques, sus ríos y sus tierras. En la India poscolonial, una mayoría de las presas han sido financiadas por el Banco Mundial. En todos los proyectos los costes ecológicos y sociales superaban con creces a los beneficios. Los costes de una presa no deberían valorarse únicamente en términos económicos. El Banco Mundial ha impuesto nuevas condiciones para dar préstamos. Ha promovido políticas de privatización del agua, cediendo el control de las aguas a empresas privadas. La centralización de la gestión del agua facilita este trasvase.

En panorama mundial de los desplazados por las aguas, la Comisión Mundial por los Embalses calcula que entre 40 y 80 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares por proyectos de presas en el mundo. El desalojo es un aspecto clave en los conflictos por los proyectos de embalse. La gente se  resiste a ser expulsados y a perder su fuente de sustento.

En la yihad del agua, los conflictos de los grandes embalses superan muchas veces el ámbito de los estados, pasando a convertirse en guerras  por el agua entre naciones.

En Israel y Palestina, la guerra entre Israel y Palestina es una guerra por los recursos hídricos. Las aguas en litigio son las del río Jordán  utilizadas por Israel, Jordania, Siria, Líbano y Cisjordania. A pesar de que sólo el 3% de la cuenca del río Jordán se encuentra en Israel, las aguas de este río abastecen el 60% de las necesidades de ese país. La propia delimitación del Estado de Israel pretendía asegurar el acceso a los recursos hídricos.

En legislación Internacional sobre aguas, las legislaciones nacionales o internacionales actuales no responden a los desafíos ecológicos y políticos que plantean los conflictos asociados al uso del agua. Los sistemas de distribución del agua se han regido por 4 teorías sobre el derecho al agua:

-          La teoría del flujo natural del agua: conocida como doctrina Harmon- 1896- afirma que los estados ribereños tienen los derechos exclusivos sobre las aguas que fluyen por su territorio.
-          La teoría del flujo natural del agua afirma que dado que un río forma parte de un estado, los países ribereños tienen derecho al caudal natural del río. Los propietarios de la cuenca alta han de dejar a las aguas fluir por su cauce hasta la cuenca baja, haciendo de ellas un uso razonable.
-          La teoría del reparto equitativo de las aguas sostiene que los cursos de los ríos  deberían ser utilizados por los diferentes estados de forma equitativa. La utilización de las aguas viene determinada por las necesidades y por el grado de desarrollo económico de una nación.
 

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